PURO PEDAL CON VOLUNTAD Y CORAJE
QUITO-IBARRA
120KM
El pasado sábado 27 de abril,
junto con Gustavo Peñafiel y Jean Daniel Valverde, emprendimos un nuevo viaje,
sin vuelta atrás; nuestra misión planteada, llegar a la
ciudad de Ibarra desde Quito, alrededor de 120 km a puro pedal.
Nuevamente gracias a Dios, muy
temprano en la mañana y acompañado
de más de 1200 ciclistas de todas las
edades, géneros, y condiciones físicas con sus caballitos de acero, empezamos
una travesía que nunca lo había hecho, pero que debía cumplirlo porque el Gustavo
y el Ricardo ( que por cierto nunca apareció) me inscribieron por la pasión y
sensación de libertad en las vías.
Verifico en cada viaje en
bici, que vivo en un país donde existes hermosos paisajes, gente amable, carreteras en buenas condiciones, sitios
turísticos únicos y un clima extraordinario, tanto así que el sol nos acompañó
hasta Cayambe y luego la lluvia hizo su presencia hasta la ciudad de Otavalo, este
país se llama ECUADOR.
Cada kilómetro avanzado se
reflejaba a la vida misma; con la lluvia
encima, ya botábamos la toalla, las
piernas daban, pero el cansancio mental casi nos gana, sin embargo la voluntad
y el coraje pudo más… recordaba lo que la Biblia dice en Josué 1:9 “Esfuérzate
y se muy valiente, no temas ni desmayes porque Jehová tu Dios estará contigo
donde quiera que tu vayas”, y la verdad quien fue la gasolina para mi motor fue
Dios en cada Kilómetro.
Algo chévere de esta ruta y del ciclismo como tal, es que todos somos
iguales, no importa de q edad eres, que genero tienes ,el lugar donde vivas, si
tienes o no plata, en realidad lo que interesa es saber si tienes una bici y
ganas de ciclear. Me encontré con un montón de ciclistas no videntes en bicis
de dos y tres personas, acompañadas por ángeles videntes que cumplen sueños de
otros. Sus camisetas decían, “para ser un campeón no necesitas ver, sino
sentirlo”. También me encontré con un ciclista disfrazado de cóndor, y cada
pedaleo suyo era en apoyo a la naturaleza y
en especial al YASUNI.
Finalmente, después de casi 8
horas de pedaleo, llegamos a la ciudad de Ibarra, valle privilegiado por su
ubicación geográfica, clima agradable y excelente comida.
Gracias Papito Dios, y gracias compas : Gus y Jean por esta chévere aventura…
